viernes, 31 de diciembre de 2010

Cada vez más gente inicia noviazgos vía internet

Establecer una comunicación con alguien al otro lado del país, de la ciudad o del mundo, desde la segura confortabilidad de una habitación y en la intimidad que supone la soledad frente a la pantalla, es una tentación que atrae cada vez más adeptos de internet, que cultivan la versión virtual de las relaciones humanas a través de las computadoras.

"Querés conocer a mi novio? Vení que te lo muestro", dice la joven, mientras se sienta frente a la pantalla, 'clickea' en el nombre del archivo que guarda celosamente y aparece la imagen del muchacho en cuestión.

Si bien internet se creó con fines académicos, para compartir conocimientos científicos entre distintas universidades del mundo, en la actualidad el principal uso que se da a la red de redes es el correo electrónico.

Un segundo lugar lo ocupa el chateo, es decir la conversación (por escrito, o mediante cámaras y micrófonos conectados a computadoras para dotar al contacto de mayor presencialidad) entre los usuarios, desde y hacia cualquier punto del planeta.

Finalmente y muy rezagados, se aplica a los usos científicos e investigativos que le dieron origen.

Los cyber-noviazgos de moda al final del milenio

Cada vez más hombres y mujeres recurren al chat para hallar a su alma gemela. No es difícil, ya que son muchos los sitios virtuales donde se ofrecen 'cyber-novios' o, tal vez en mayor medida en el caso de hombres, 'cyber-sexo'.

Sin embargo, no hace falta buscar los sitios específicos, ya que un alto porcentaje de las búsquedas en la red, tienen como objetivo algún tipo de experiencia amorosa o, directamente, sexual.

Un estudio realizado en Estados Unidos en 1.997, arribó a la conclusión de que 8 de cada 10 palabras usadas en internet se relacionan con sexo.

Similar conclusión obtuvo un relevamiento de origen más reciente, realizado por uno de los buscadores más utilizados en la red, que detectó que el 70 por ciento de las búsquedas por computadoras tienen esa misma finalidad.

Hay quienes analizan que la conducta humana frente a la red de redes refleja el estado embrionario de su uso, tal vez de modo similar al que un adolescente antes buscaba palabras ligadas al sexo en un diccionario.

Pero sería injusto y desacertado reducir el fenómeno a una mera estadística o a la finalidad exclusiva de saciar apetitos sexuales, no resueltos en la cotidianeidad.

Es que el encuentro entre mujeres y hombres a través de internet parece alcanzar dimensiones sociológicas y psicológicas que no pretenden analizarse aquí, pero que merecen mencionarse como un reflejo cabal de un nuevo cambio en las relaciones humanas sobre el fin del milenio.

Historias de final abierto

Cada vez resulta más común conocer anécdotas de encuentros y desencuentros amorosos, los primeros en la red y los otros en el mundo real.

"Nos conocimos chateando, nos llevábamos bárbaro a través de nuestras computadoras, pero cuando viajé a Buenos Aires, para conocerlo, todo cambió: no me dio bolilla", fue la vivencia de una joven de la Patagonia, que volvió desilusionada de lo que parecía la concreción del amor ideal.

No todos terminan mal. Un final más que feliz parece ser el de otra mujer que durante algún tiempo chateó e intercambió correos electrónicos con un joven argentino, que residía desde hace muchos años en Alemania. El llegó a Buenos Aires a fines del año pasado, para pasar las fiestas con su familia. Ella también viajó, se conocieron y se enamoraron. Conclusión: él está a punto de radicarse a miles de kilómetros de su anterior domicilio, para casarse con ella. Ambos mantendrán conectadas sus computadoras, una en cada habitación, por las dudas.

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